3 minutos

Si para la Amanda de Víctor Jara la vida era eterna en cinco minutos, parece que en Bilbao, dados como somos a superar marcas ajenas, se esconde todo un universo en los tres minutos que separan un metro del siguiente en plena hora punta. O al menos, eso es lo que ha debido de pensar la señora que se ha arrojado esta tarde sobre mí, en grácil caída libre, mientras yo trataba de remontar las escaleras del andén.

Y es que tres minutos son muchos minutos. Sobre todo cuando uno tiene cosas importantes que hacer, como liderar la próxima reunión del G8 o descubrir la cura definitiva del cáncer.

John Berger comentaba en uno de sus ensayos que antaño el ritmo del cambio histórico era lo suficientemente lento como para que la conciencia individual del paso del tiempo fuera diferente de la conciencia individual del cambio histórico. Para entendernos: la vida de cada uno (el tiempo) discurría en un entorno relativamente poco cambiante (la historia).

Pero en algún momento hemos debido de romper algo (no sé si también de tanto usarlo, como le sucedió a la ínclita tonadillera) y la historia, o lo que nosotros interpretamos que es historia, ha empezado a pasar más rápido que nuestra propia vida. Desde entonces estamos en una carrera continua por llegar, por estar al día, por ser.

Como decía el grupo Bad Religion de un modo algo más prosaico que John Berger, “no sé si soy yo el que está creando mi prisa, o si es la prisa la que me está creando a mí”.

Sea como sea, si tienes 3 minutos, párate a disfrutar de los tuyos. Si no los tienes, disfruta de otros. Y si no te apetece, disfruta al menos de ti mismo.

Si la historia no va a recordarnos, como me temo, que tampoco nos haga sus esclavos.

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De vuelta de Madrid

Era una cita complicada: fin de semana de San Isidro en Madrid, puente (ya conocen ustedes la querencia que tienen los madrileños por abandonar su ciudad a las primeras de cambio, y si no la conocen ya les hago yo partícipes de ella) y una librería no-demasiado-bien-comunicada con el centro de la ciudad, en el mismo sentido en el que el Annapurna podría estar no-demasiado-bien-comunicado con el centro de Cuenca.

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Y aun así, muchos de vosotros no dudasteis en acudir allí para charlar con un total desconocido.

No puedo más que quitarme el sombrero virtual con el que ahora mismo estoy tocado, y daros unas sinceras gracias por ello.

La presentación discurrió entre risas y fluyó con naturalidad hacia una animada tertulia en la que hablamos sobre literatura, humor, la vida y la muerte, y sobre cómo, a veces, un hábil juego de espejos deformantes nos puede llegar a reflejar mejor que la más fiel de las fotografías.

Gracias una vez más a todos los que os acercasteis a la librería Muga. ¡Espero que nos volvamos a ver pronto!

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¡Gracias por Bilbao! ¿Nos vemos en Madrid?

El pasado miércoles estuvimos presentando la novela ‘Su muerte, gracias‘ en la librería Elkar de Bilbao. Tuvimos nuestra buena ración de risas (no sabría presentar una novela de humor de otro modo), alguna que otra sonora carcajada y, en general, una genial excusa para reunirnos y hablar sobre literatura.

¡Gracias a todos los que pasasteis por allí!

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Pero no se vayan todavía, porque este viernes 13 estaré presentando ‘Su muerte, gracias‘ en Madrid.

Aquí tenéis toda la información sobre el evento:

* Presentación de ‘SU MUERTE, GRACIAS’ en MADRID:
Viernes 13 de mayo, a las 19:30
Librería Muga (Av. de Pablo Neruda, 89)
https://www.facebook.com/events/1082044035202769/

Después de habernos leído durante tanto tiempo, me encantaría que nos viéramos allí y que tuviéramos la oportunidad de charlar un rato cara a cara. ¿Os animáis a acompañarme?

Si me ayudáis difundiende este tuit, estoy seguro de que conseguiremos llenar la librería y ganar nuevos adeptos para la causa del humor fantástico 😉