Mejores libros de 2016

Como ya viene siendo costumbre por estas fechas, los amigos de Bi fm radio me han pedido que configure una lista con los que son a mi juicio los mejores libros de este 2016 que está a punto de terminar.

Como siempre, la lista resultante es una lista muy personal. Ante todo, subjetiva. Una lista en la que enumero, más que los mejores libros de este periodo, los libros que han sido más importantes para mí. Los que os recomiendo regalar, y los que me gustaría regalaros.

Estos son los flamantes elegidos:

1. ‘Patria‘, Fernando Arámburu (Tusquets)
2. ‘Manual para mujeres de la limpieza‘, Lucia Berlin (Alfaguara)
3. ‘Cuentos de hadas‘, Angela Carter (Impedimenta)
4. ‘Bailando en la oscuridad‘, Karl Ove Knausgård (Anagrama)
5. ‘La corona del pastor‘, Terry Pratchett (Fantascy)
6. ‘No voy a pedirle a nadie que me crea‘, Juan Pablo Villalobos (Anagrama)
7. ‘Música de mierda‘, Carl Wilson (Blackie Books)
8. ‘La casa de arenas movedizas‘, Carlton Melick II (Orciny Press)
9. ‘La otra vida de Ned Blackbird‘, Alexis Ravelo (Siruela)
10. ‘Las chicas‘, Emma Cline (Anagrama)
11. ‘La hora de despertarnos juntos‘, Kirmen Uribe (Seix-Barral)
12. ‘El problema de los tres cuerpos‘, Liu Cixin (Nova)
13. ‘Sopa de elegidos‘, Pablo García Maeso (Sportula)
14. ‘De la estupidez a la locura‘, Umberto Eco (Lumen)
15. ‘Marienbad eléctrico‘, Enrique Vila-Matas (Seix Barral)
16. ‘Departamento de especulaciones‘, Jenny Offill (Libros del Asteroide)

Podéis leer el artículo completo desde este enlace.

¡Feliz 2017!

 

Viernes negro

Escribo esta columna el día anterior al Black Friday. Ese Viernes Negro hiperconsumista que hemos importado de los Estados Unidos como tantas otras cosas (no todas buenas, no todas malas) y que supone desde hace algunos años el pistoletazo de salida de la campaña navideña, desbancando a actos tan tradicionales como el encendido del alumbrado público que engalana nuestras calles en esas fechas.

Pero en fin, espero poder adelantar a mañana algunas de las compras navideñas. Porque luego, una vez escondidos bien todos esos regalos, habrá que pensar en las cenas familiares. ¿Cuántos vamos a reunirnos en esta ocasión? ¿Dónde? ¿Quién cocina? Porque supongo que comprar platos precocinados no es una opción válida, ¿verdad? Recordadme que coja algunos folletos cuando pase por algún comercio de ese tipo, por si acaso.

Lo malo vendrá luego. En esa cuesta de enero que estrenaremos todos con kilos de más y euros de menos. Pero espero que esa cuesta también sea amable conmigo. Al menos las siempre bienvenidas rebajas me darán la oportunidad de ahorrar algo (ahorrar algo comprando, se entiende, ahorrar gastando) antes de que llegue San Valentín.

Porque pasada esa fecha tendré que empezar a pensar en la Semana Santa o en la Pascua (que ahora hay ambas cosas, sobre todo desde la irrupción de Clan en nuestras televisiones familiares). En las monas y en los huevos de chocolate. Y, sobre todo, en si con el remanente que nos ha dejado nuestra cita anual con el Amoroso Patrón nos llega para hacer una escapadita corta a alguna capital europea.

Dejo para la vuelta el empezar a escanear precios de aviones de cara al verano. Los expertos dicen que la mejor fecha para reservar un vuelo es siete semanas antes de su despegue, así que más te vale ponerte las pilas si quieres viajar en agosto a Kuala Lumpur o Honolulu, porque luego las vacaciones pasan enseguida.

Ya casi siento cernirse sobre mí la temida depresión postvacacional. Qué corto se me está haciendo este 2017.

Columna publicada originalmente en el periódico Santutxu y +

Ya a la venta ‘La tienda del señor Li’

La tienda del señor Li‘ acaba de ver la luz en dos formatos: una cuidada edición digital y una edición en papel de marcado aire pulp limitada a SÓLO 100 ejemplares.

¡Corre a hacerte con ella, porque pronto se agotará!

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Dos letradictos que se chutan citas literarias en un polígono industrial de Ciudad Capital. Unas galletitas de la fortuna que dicen siempre la verdad. Un anciano que esconde un aterrador secreto. Un archimandrita ortodoxo con una misión que no está dispuesto a abandonar.

Estas son sólo cuatro de las historias que se entrecruzan en La tienda del señor Li, una surrealista road movie urbanita que mezcla humor y locura a partes iguales.

Pero, por encima de todo eso, La tienda del señor Li es un homenaje a la palabra escrita. Una historia que habla de cómo la palabra correcta puede cambiarnos la vida, y de cómo la palabra equivocada también puede hacerlo.

Si los lectores se han convertido en yonkis,
entonces los señores de El Transbordador son los camellos;
y Don Abel, el artífice de este relato, es el químico loco
que te dejará alucinado y con la risa floja.
Esta mierda es buena, hermano.

–Sergi Álvarez