Mejores libros de 2016

Como ya viene siendo costumbre por estas fechas, los amigos de Bi fm radio me han pedido que configure una lista con los que son a mi juicio los mejores libros de este 2016 que está a punto de terminar.

Como siempre, la lista resultante es una lista muy personal. Ante todo, subjetiva. Una lista en la que enumero, más que los mejores libros de este periodo, los libros que han sido más importantes para mí. Los que os recomiendo regalar, y los que me gustaría regalaros.

Estos son los flamantes elegidos:

1. ‘Patria‘, Fernando Arámburu (Tusquets)
2. ‘Manual para mujeres de la limpieza‘, Lucia Berlin (Alfaguara)
3. ‘Cuentos de hadas‘, Angela Carter (Impedimenta)
4. ‘Bailando en la oscuridad‘, Karl Ove Knausgård (Anagrama)
5. ‘La corona del pastor‘, Terry Pratchett (Fantascy)
6. ‘No voy a pedirle a nadie que me crea‘, Juan Pablo Villalobos (Anagrama)
7. ‘Música de mierda‘, Carl Wilson (Blackie Books)
8. ‘La casa de arenas movedizas‘, Carlton Melick II (Orciny Press)
9. ‘La otra vida de Ned Blackbird‘, Alexis Ravelo (Siruela)
10. ‘Las chicas‘, Emma Cline (Anagrama)
11. ‘La hora de despertarnos juntos‘, Kirmen Uribe (Seix-Barral)
12. ‘El problema de los tres cuerpos‘, Liu Cixin (Nova)
13. ‘Sopa de elegidos‘, Pablo García Maeso (Sportula)
14. ‘De la estupidez a la locura‘, Umberto Eco (Lumen)
15. ‘Marienbad eléctrico‘, Enrique Vila-Matas (Seix Barral)
16. ‘Departamento de especulaciones‘, Jenny Offill (Libros del Asteroide)

Podéis leer el artículo completo desde este enlace.

¡Feliz 2017!

 

Viernes negro

Escribo esta columna el día anterior al Black Friday. Ese Viernes Negro hiperconsumista que hemos importado de los Estados Unidos como tantas otras cosas (no todas buenas, no todas malas) y que supone desde hace algunos años el pistoletazo de salida de la campaña navideña, desbancando a actos tan tradicionales como el encendido del alumbrado público que engalana nuestras calles en esas fechas.

Pero en fin, espero poder adelantar a mañana algunas de las compras navideñas. Porque luego, una vez escondidos bien todos esos regalos, habrá que pensar en las cenas familiares. ¿Cuántos vamos a reunirnos en esta ocasión? ¿Dónde? ¿Quién cocina? Porque supongo que comprar platos precocinados no es una opción válida, ¿verdad? Recordadme que coja algunos folletos cuando pase por algún comercio de ese tipo, por si acaso.

Lo malo vendrá luego. En esa cuesta de enero que estrenaremos todos con kilos de más y euros de menos. Pero espero que esa cuesta también sea amable conmigo. Al menos las siempre bienvenidas rebajas me darán la oportunidad de ahorrar algo (ahorrar algo comprando, se entiende, ahorrar gastando) antes de que llegue San Valentín.

Porque pasada esa fecha tendré que empezar a pensar en la Semana Santa o en la Pascua (que ahora hay ambas cosas, sobre todo desde la irrupción de Clan en nuestras televisiones familiares). En las monas y en los huevos de chocolate. Y, sobre todo, en si con el remanente que nos ha dejado nuestra cita anual con el Amoroso Patrón nos llega para hacer una escapadita corta a alguna capital europea.

Dejo para la vuelta el empezar a escanear precios de aviones de cara al verano. Los expertos dicen que la mejor fecha para reservar un vuelo es siete semanas antes de su despegue, así que más te vale ponerte las pilas si quieres viajar en agosto a Kuala Lumpur o Honolulu, porque luego las vacaciones pasan enseguida.

Ya casi siento cernirse sobre mí la temida depresión postvacacional. Qué corto se me está haciendo este 2017.

Columna publicada originalmente en el periódico Santutxu y +

¡Fantástico!

Hace algunas semanas, el Telegraph británico informaba de cómo un pedagogo llamado Graeme Whiting -quédense con el nombre- sostenía que leer novelas del estilo de ‘Juego de Tronos’ puede dañar el “débil cerebro subconsciente” de los jóvenes, y que otras obras como ‘El señor de los anillos’ o ‘Harry Potter’ pueden “animar a los niños a tener actitudes difíciles” [sic].

En definitiva: que uno se debe preocupar más si sorprende a su hijo leyendo una novela de fantasía, que si le encuentra una navaja de abanico ensangrentada en el cajón de la mesilla.

No sé a ustedes, pero a mí la frase me suena a censura. A otros tiempos que me gustaría calificar como olvidados pero que cada vez están más presentes, aunque en este caso la censura se ejerza bajo la égida de lo políticamente correcto.

¿No es curioso que todas las novelas mencionadas en el artículo cuestionen de algún modo el poder establecido?

Chesterton escribió que “los cuentos de hadas superan la realidad no porque nos digan que los dragones existen, sino porque nos dicen que pueden ser vencidos”. Y la buena literatura fantástica nos enseña, no sólo que no todo lo que es oro reluce, sino que no todos los monstruos se esconden dentro de dragones de fiero aspecto.

Algunos, sin ir más lejos, nos esperan a la vuelta de la portada de nuestro periódico de referencia.

La literatura fantástica es una herramienta vital a la hora de desarrollar el espíritu crítico de los jóvenes. Y esto redunda en unos ciudadanos más libres… aunque puede que eso no siempre nos interese como políticos, padres o educadores, ¿verdad?

Así que ya sabe, señora: deje a su hijo leer novelas de fantasías. O pensándolo bien, mejor no lo haga. No sea que empiece a pensar por sí mismo, y se le termine haciendo difícil de domesticar.

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3 minutos

Si para la Amanda de Víctor Jara la vida era eterna en cinco minutos, parece que en Bilbao, dados como somos a superar marcas ajenas, se esconde todo un universo en los tres minutos que separan un metro del siguiente en plena hora punta. O al menos, eso es lo que ha debido de pensar la señora que se ha arrojado esta tarde sobre mí, en grácil caída libre, mientras yo trataba de remontar las escaleras del andén.

Y es que tres minutos son muchos minutos. Sobre todo cuando uno tiene cosas importantes que hacer, como liderar la próxima reunión del G8 o descubrir la cura definitiva del cáncer.

John Berger comentaba en uno de sus ensayos que antaño el ritmo del cambio histórico era lo suficientemente lento como para que la conciencia individual del paso del tiempo fuera diferente de la conciencia individual del cambio histórico. Para entendernos: la vida de cada uno (el tiempo) discurría en un entorno relativamente poco cambiante (la historia).

Pero en algún momento hemos debido de romper algo (no sé si también de tanto usarlo, como le sucedió a la ínclita tonadillera) y la historia, o lo que nosotros interpretamos que es historia, ha empezado a pasar más rápido que nuestra propia vida. Desde entonces estamos en una carrera continua por llegar, por estar al día, por ser.

Como decía el grupo Bad Religion de un modo algo más prosaico que John Berger, “no sé si soy yo el que está creando mi prisa, o si es la prisa la que me está creando a mí”.

Sea como sea, si tienes 3 minutos, párate a disfrutar de los tuyos. Si no los tienes, disfruta de otros. Y si no te apetece, disfruta al menos de ti mismo.

Si la historia no va a recordarnos, como me temo, que tampoco nos haga sus esclavos.

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Un año sin Terry Pratchett

Esta entrada tenía que haberla publicado hace un mes. En vez del 12 de abril, el 12 de marzo. Pero el día se me pasó sin subir nada a este blog… seguramente por un pudor mal entendido.

Pocos días después, me surgió la oportunidad de colaborar con una columna mensual en el periódico ‘Santutxu y +‘. Y ahí sí, decidí aprovechar para hablar del gran Terry Pratchett y de cómo, un año después, todo un ejército de lectores seguíamos echando de menos al hombre del sombrero.

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¿Por qué antes no me atreví a publicar un texto de este estilo y ahora sí?

Creo que el factor público ha sido algo vital.

Si lo hubiera publicado el 12 de marzo para compartirlo a través de Twitter, lo hubiera leído otra gente como yo; otros lectores que conocen de arriba abajo la obra de Pratchett.

Pero desde ‘Santutxu y +‘ me ofrecían llegar a un público diferente. Me daban la oportunidad de hablar de Terry Pratchett a una gente que entiende la ciencia ficción como un terreno reservado a los jóvenes sin vida social, la fantasía como un género destinado solo a niños y el humor como el feudo de los irresponsables.

Así que no pude evitar la tentación de aprovechar mi columna para conmemorar el aniversario de la partida de Terry Pratchett… aunque fuera un mes más tarde.

Aquí la tenéis:

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‘El mundo invisible de Hayao Miyazaki’, entrevista a Laura Montero

Resultaba increíble que no hubiera un libro de calidad escrito en castellano sobre el genial Hayao Miyazaki.

Por suerte, Laura Montero y la editorial Dolmen saldan esta deuda ofreciéndonos ‘El mundo invisible de Hayao Miyazaki‘: un estudio en profundidad, no ya sólo sobre el trabajo de este genio, sobre el modo en el que su trabajo se imbrica dentro del más amplio mundo de la animación japonesa

Éste es el texto íntegro de la entrevista que le hice a la autora para el número 50 de la revista AUX Magazine. ¡No tiene desperdicio!

Me ha sorprendido el leer que el cine de animación japonés no tiene tan buena salud como solemos creer normalmente. ¿Cuáles son realmente las características más importantes de ese mercado?

En comparación con el mercado español, el cine de animación en Japón sí goza de una gran salud, lo que pasa es que muchas producciones de grandes directores como Otomo u Oshii no baten récords de taquilla como sí hace Miyazaki. Otra historia son las películas que surgen de series de éxito y que casi siempre se cuelan entre las 50 películas más vistas cada año. Hemos de tener en cuenta que el mercado de anime es muy grande, y que las tres ramas de las que se nutre y retroalimenta son el manga, la televisión y el cine.

Si ya hay confusión entre manga y anime en lo que al gran público se refiere… de géneros ni hablamos, ¿no?

Efectivamente, si no hablas con alguien que haya leído algo sobre el tema, mencionar conceptos como shoujo, shounen o seinen no lleva a ninguna parte. De hecho, hace unos años, cuando se estrenó ‘Gisaku‘ en Madrid, el productor dijo que la película era un shounen y que se trataba de un género destinado a toda la familia. Yo no salía de mi asombro porque se suponía que se habían documentado para hacer la producción y no tenía ni idea de lo que estaba hablando.

Lo que sí está claro es que los que consumimos manga y anime conocemos, por lo menos, las grandes categorías de los géneros.

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¿Qué diferencia para ti a la animación japonesa de la del resto del mundo?

Pues en realidad muchas cosas. Cuantitativamente que hacen muchísimas producciones y que ese abanico ofrece historias para casi todas las edades.

Por otro lado que tiene unos códigos narrativos y estéticos muy característicos. La gran diferencia estriba en que la animación comercial no tiene que ser necesariamente para niños, ese simple hecho ya crea un abismo con respecto nuestra concepción tradicional de la animación.

¿Y a Miyazaki de otros creadores de su país?

Su capacidad para hacer diseños atractivos (Totoro, Calcifer, Ponyo, etc), su enorme imaginación, la construcción de personajes complejos que no caen en la maldad o la bondad absoluta, y el mimo y detallismo que da a cada una de sus obras.

¿Cuál es tu película preferida de este cineasta y por qué?

La princesa Mononoke‘. Es una película con una animación impresionante y que narrativamente está muy emparentada con el cine clásico japonés. Es un ejemplo de que se puede contar un asunto grave y profundo a través de dibujos.

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¿Qué película de Miyazaki le recomendarías a alguien que quiere adentrarse por primera vez en su mundo? ¿Por qué?

Puff, esa pregunta es dificilísima. Ojalá tuviera la clave para convencer a la gente de que viera animación. Para niños yo diría que Ponyo o Totoro. Los adultos son más complicados. Mi experiencia me dice que a los hombres la que más les atrae es ‘Porco Rosso‘, que es desde luego una película fundamental. Yo podría decirle a un adulto que viera ‘El viaje de Chihiro‘ usando como argumento que es buena porque ganó un Oscar y el Oso de Oro en Berlín, pero creo que es difícil para un adulto entrar en esa película si nunca ha visto anime. Como ves este tema me genera más dudas que soluciones (risas).

¿Podrías recomendarnos un trabajo desconocido en Occidente con el que saciar la curiosidad del más fiel de sus seguidores?

¿De Miyazaki? Cualquier de los cortometrajes que se exhiben en exclusiva en el Museo Ghibli de Tokio.

Del resto de directores, me temo que el más fiel de los fans está al día de todo desde que tenemos internet, así que anunciar algo que no sepa un fan no es tarea fácil. Aun así hay cosas muy interesantes. Yo no me canso de recomendar el trabajo de Mamoru Hosoda, a quien todo el mundo señala como al heredero de Miyazaki. Su película ‘Summer Wars‘ me parece impecable y, por lo poco que he visto de ‘Ookami kodomo no Ame to Yuki‘, creo que también promete muchas cosas.

¿Y tres películas de otros cineastas que no nos podamos perder?

‘Summer Wars’, ‘La tumba de las luciérnagas‘ y ‘Millennium Actress‘, aunque hay muchísimas más.

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A veces parece más fácil convencer al jurado del festival Internacional de Berlín que a los padres de uno. ¿Cómo les explico esta vez que no estoy viendo “películas para niños”?

Es muy difícil acabar con ese prejuicio. La réplica más habitual es precisamente decir que ha ganado premios en festival, pero si la persona ya va predispuesta a pensar que son “dibujitos”, poco se puede hacer… Uno de los motivos que me llevó a hacer la tesis y, por consiguiente, el libro de ‘El mundo invisible de Hayao Miyazaki‘ fue intentar hacer ver a toda esa gente que la animación es un campo vasto, y rico en matices y temáticas.

La animación ha sido siempre la hermana menor del cine “de verdad”, y supongo que esto habrá tenido mucho que ver con que se hayan publicado tan pocos libros sobre animación en castellano. ¿Qué títulos nos recomendarías?

Para mí el título fundamental es ‘Dibujos en el vacío. Claves del cine Japonés de animación‘, aunque hay otros como ‘Cine de animación japonés‘ (en el que tuve el honor de colaborar). Hace poco también han caído en mis manos ‘Satoshi Kon. Superando los límites de la realidad‘ y ‘Guía para ver y analizar: El viaje de Chihiro‘. No he tenido tiempo de leerlos aun pero parecen realmente interesantes. Afortunadamente poco a poco se están consiguiendo editar obras series sobre el anime, algo que nos venía haciendo falta desde hace muchos años.

Parece que estos últimos años está habiendo cada vez más proyectos de animación española (y europea) para mayores. ¿Cómo ves la evolución de este cine ahora mismo?

En el caso de Francia, es una industria que lleva mucho tiempo funcionando; ellos tienen una visión sobre la animación muy amplia. En el caso español, me alegro mucho de que empiecen a aparecer películas como ‘Chico y Rita‘ o ‘Arrugas‘. En este país tenemos que aprender que para hacer una buena película de animación (para niños o adultos) lo fundamental es tener un buen guion. Espero que con las nuevas propuestas consigamos hacer que la industria evolucione. Salvo ‘Nocturna‘ (una película que creo que pasó desapercibida muy injustamente) no había visto ningún avance real hasta el año pasado.

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¿Qué es lo que más te atrajo de este mundo para elegirlo como motivo de estudio en tu Doctorado de Historia del Cine?

A mí la animación y la fantasía en general me han atraído siempre. Yo soy de la generación de los ochenta, así que de niña pude ver todo el anime que quise y más (risas). Conforme fui creciendo no perdí el interés, pero he de confesar que fue el visionado en cine de ‘La princesa Mononoke’ en el 2000 lo que me animó a escribir la tesis sobre Hayao Miyazaki.

¿Cómo se explica que no haya habido antes ningún estudio en profundidad en castellano sobre Miyazaki?

Bueno, hasta hace poco en el ámbito académico no había mucho interés por estudiar la animación. Han aparecido algunos textos cortos, pero investigar sobre Miyazaki en España hace 8 años, no era tarea fácil. En castellano no había casi nada, salvo alguna crítica suelta. El 90% de la documentación que he empleado para escribir al libro está en inglés, francés y japonés. Esa labor requiere muchísimo tiempo y esfuerzo, y también un apoyo financiero. Yo tuve la suerte de obtener una beca del Ministerio de Educación; sin ella no creo que hubiera podido terminar la investigación con la dedicación y profundidad que yo quería.

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Y es que uno podría pensar que tu libro es un catálogo de sus películas y poco más… pero ni mucho menos. ¿Cuánto tiempo de investigación te ha llevado si es que se puede acotar ese tiempo?

El hecho de que el libro no sea un catálogo de películas es algo que yo decidí conscientemente. Hay muchos libros que ya hablan de la obra de Miyazaki película a película, y yo quería hacer algo distinto; quería mostrar claves de lectura y desvelar misterios para el espectador (tanto para mí como para otros). Para ello me pareció fundamental poner a estudiar japonés, una decisión de la que me he arrepentido algunas veces porque es un idioma que requiere muchísima disciplina (risas). Así que desde que empecé a estudiar japonés y a encontrar fuentes primarias y secundarias hasta que terminé de escribir han pasado casi ocho años.

El otro día comentaba en mi tienda de cómics de confianza (mal empezamos) que, mientras que el fútbol es cultura, mundos como los de los cómics y la animación son reductos para frikis. ¿Tienes todavía esta sensación?

Me temo que sí. Creo que sigue siendo una asignatura pendiente. De todos modos, nuestra generación y las que vienen detrás son las que vamos a empezar a marcar la diferencia, a demostrar que este sector también es cultura: en las universidades cada vez aparece más gente interesada por los cómics y la animación, en España cada vez se pueden encontrar editadas más obras de referencia… Poco a poco estamos abriendo en camino, aunque esté costando más que en otros países.

Si te ha parecido interesante, ¡corre a hacerte con ‘El mundo invisible de Hayao Miyazaki‘ antes de que se agote!

Entrevista Eddie Campbell: ‘Mi libro sobre el dinero’

Siempre es un buen momento para hablar con Eddie Campbell. Pero si la editorial Astiberri y el Salón de Cómic de Getxo unen sus fuerzas para hacerle presentar su próximo ‘Mi libro sobre el dinero‘ en la XI Edición de este Salón, la entrevista es ya inexcusable.

Aprovechamos la ocasión para hablar con él también sobre ‘El amnios natal‘ y ‘Serpientes y escaleras‘ (recuperados ambos por Astiberri hace no demasiado tiempo), su relación con el ordenador como herramienta de dibujo y algunas cosas más que seguro os interesarán.

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Astiberri recuperó hace poco ‘El amnios natal’ y ‘Serpientes y escaleras’, ambas basadas en sendas performances de Alan Moore. ¿Qué fue lo que más te atrajo de la performance de ‘El amnios natal’ cuando la viste por primera vez?

Lo cierto es que no la vi en el sentido estricto de la palabra. Lo que pasó es que se publicó un CD un año después de que tuviera lugar la actuación y Alan me lo puso casualmente en una visita que le hice en 1998. Me pareció que la pieza era una evocación brillante de lo que era la vida de la clase obrera en la época en la que Alan y yo crecimos en Gran Bretaña. Había un sentimiento muy fuerte de experiencia compartida en todo aquello, de que ese trabajo capturaba el espíritu de un tiempo y de un lugar en concreto. De todos modos, no creo que ese hecho dificulte la lectura de ‘El amnios natal’ para aquellos que no pertenezcan a ese tiempo o a ese lugar. Lo mejor de leer es que uno tiene la oportunidad de viajar mentalmente a cualquier sitio y comparar cómo es la vida allí con la que uno tiene en realidad. El trabajo de un escritor es el de encontrar qué cosas son universales y volcarlas sobre el papel.

¿Cuál fue el mayor reto de traducir ese trabajo en imágenes?

A lo largo de la escucha surgieron muchas imágenes dentro de mi cabeza, especialmente de las partes que hacen referencia a la escuela y a la infancia. Trabajar a partir de ellas no supuso ningún problema. Le pregunté a Alan si le importaba que hiciera un libro con todo aquello, y él me dio su visto bueno.

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¿Tuviste algún feedback por parte de Alan Moore mientras estabas dibujando ‘El amnios natal’ o creaste un trabajo 100% independiente a partir de sus palabras? Me atrae esa idea de yuxtaponer los trabajos independientes de dos personas y el ver cómo cada uno de esos trabajos ilumina al otro…

Simplemente tiré hacia adelante y dibujé todo el libro siguiendo una transcripción de las palabras de Alan que hice mientras escuchaba el CD. Como él no había previsto que la obra fuera traducida alguna vez a imágenes, no guardó ninguna copia del guión y tuve que hacerlo así. Nunca discutimos ningún aspecto de la obra. Todo sucedió de un modo muy natural, disfruté mucho más con este trabajo que con la rígida estructura de ‘From Hell’.

No sé si será por que es un medio con el que me siento más cercano, pero creo que un cómic es un modo más adecuado que una performance para expresar el tipo de ideas abstractas que basan tanto ‘El amnios natal’ como ‘Serpientes y escaleras’. Tengo la sensación de que la información visual que se le da al lector puede enriquecer la lectura con ideas relacionadas a las que tal vez no hubiera llegado de otro modo.

Además de eso, el tener impresos sobre el papel unos trabajos tan complejos como éstos te da la oportunidad de moverte a través de ellos hacia adelante y hacia atrás para asimilarlos y comprenderlos de un modo más profundo. En una performance, en cambio, eres arrastrado por el discurso sin tener ocasión de detenerte en una idea o en un detalle concreto.

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A pesar de no contar con una narrativa lineal, ‘El amnios natal’ sigue al menos una dirección y un sentido temporales que nos hacen viajar hacia ese mismo útero materno del que partimos… y más allá. En ‘Serpientes y escaleras’, en cambio, perdemos incluso esa guía y la narración se mueve en unos parámetros aún más abiertos.

Hay un viaje espiritual representado por la ascensión a través de las esferas pero hay un sentido de la estructura mucho menor, sí. Fue mucho más difícil hacerlo funcionar sobre el papel. Hay uno o dos grandes momentos (por ejemplo la escena del baile de la chica con la serpiente y la de la escalera espiral de doble hélice) y luego un montón de sudor para intentar hacerlos funcionar. Lo cierto es que cuando funciona puede ser una obra bastante mágica… o al menos eso espero.

La editorial Astiberri está a punto de publicar ‘Mi libro sobre el dinero’. Esta obra parece ser el siguiente paso natural tras ‘El destino del artista’, ¿verdad?

Ciertamente, y ese trabajo era la consecuencia lógica de los dos volúmenes de ‘Alec’. Si uno tiene el proyecto de construir la autobiografía de toda una vida, tiene que dar la sensación de estar siguiendo un camino que lleva a algún sitio. Cada trabajo debe suponer algo y no ser sólo otro volumen más. Al escribir este nuevo libro estaba pensando en el dinero, en cómo adorna nuestra vida y en cómo se vuelve también el motivo de las peleas más amargas. Trato un tema más serio que en otras ocasiones.

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Después de tantas reticencias, el uso del ordenador cobra mucha importancia en esta obra.

Supongo que el ordenador se ha convertido en la herramienta para crear imágenes, del mismo modo en el que la guitarra eléctrica se convirtió en el instrumento para crear música en las décadas de los 50 y 60.

¿Cuándo prefieres dibujar un lugar o un personaje y cuándo prefieres editar una fotografía ya existente para recrearlo?

Me gusta usar todo lo que tengo a mano para crear mis dibujos y hacer lo que creo que necesita cada uno de ellos, aunque a veces me lleve mucho más trabajo que simplemente dibujarlos. Para una de las páginas, por ejemplo, decidí hacerme una fotografía, recortar mi pelo y utilizarlo para completar el personaje (no fue un proceso tan sencillo como lo explico, pero bueno). Siendo el cómic el medio que es, tuve que hacerlo también en el resto de páginas y acabé tardando mucho más de lo que hubiera tardado simplemente en dibujarlo.

¿Tiene algo que ver este uso del ordenador con los colores vivos que utilizas de un tiempo a esta parte?

Evité colorear a través del ordenador durante muchos años porque nunca lograba articular mi propia voz al hacerlo. Pero un buen día, jugando con unos paneles de ’The Playwright’ una vez terminada la obra, encontré un modo de hacer que los colores fueran más expresivos. Cuando pinto me sobrevuela la caótica sensación de que la vida va a irrumpir en cualquier momento y va a dar al traste con todo lo planificado. Los colores se mueven de un lado a otro de forma aparentemente aleatoria, las opciones desechadas aparecen de repente de forma velada por entre las capas de la pintura… Un cuadro debería tener su propia vida y yo no conseguía encontrar eso en los trabajos que hacía por ordenador. Hasta que un buen día descubrí cómo podía hacerlo.

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A pesar de ser muy creativo a la hora de representar las formas que llenan tus viñetas, te sigues ciñendo a la clásica rejilla de 9 cuadros. Es curioso, porque mientras la mayoría de los dibujantes tratan de innovar en la diagramación de sus obras, tú pareces tener más interés en exprimir al máximo este formato clásico.

Las diagramaciones extravagantes no son más que un truco. Yo estoy más interesado en desarrollar un lenguaje simbólico y usar esa secuencia de un modo más sofisticado que el que normalmente se emplea para representar el movimiento del tiempo. Los comics manejan un lenguaje gráfico a través del que se puede expresar literalmente cualquier cosa. Podemos tirarlo abajo y volverlo a construir con las mismas piezas para contar las grandes historias de nuestro tiempo. Y lo podemos hacer de un modo personal y honesto porque, al contrario de lo que sucede con la televisión y el cine, no requiere demasiada cantidad de ese dichoso dinero del que hablo en mi libro.

Texto completo de la entrevista mantenida para el número 57 de la revista AUX Magazine

Entrevista Therion: ‘Les Fleurs Du Mal’

Los seguidores del grupo Therion están de enhorabuena. Además de celebrar su 25 aniversario como grupo con la publicación de su nuevo disco ‘Les Fleurs Du Mal’, la banda también va a emprender una nueva gira que pronto la hará pisar los escenarios de tres ciudades españolas (4 de octubre en la Sala Arena de Madrid, el 5 en la Razzmatazz 2 de Barcelona y el 6 en la sala Rock Star de Barakaldo).

Las citas se prometen especiales porque el grupo ha anunciado que estará algún tiempo alejado de los escenarios una vez finalizada esta gira. Además, sólo podrás conseguir ‘Les Fleurs Du Mal’ en los conciertos de Therion o en la página web del grupo.

Por todo esto, hablamos con Christofer Johnsson, alma mater del grupo y único componente que permanece en él desde sus comienzos, quien nos contesta desde la Villa Adulruna perdida en la campiña sueca.

El sonido de Therion siempre está cambiando. ‘Sitra Ahra’ fue muy diferente de ‘Gothic Kabbalah’, y este disco a su vez rompía radicalmente con el tono de ‘Lemuria’ y ‘Sirius B’. ¿Qué vamos a encontrarnos en este próximo ‘Les Fleurs Du Mal’?
Este disco es parte de un proyecto artístico más amplio. Así que, a pesar de que esté interpretado por Therion, no puedo decir que vaya a ser un disco de Therion al uso. Su sonido será bastante diferente. Pero bueno… ya falta muy poco para que lo empecemos a distribuir a la prensa y lo descubráis por vosotros mismos.

Ese título de ‘Le Fleurs Du Mal’ remite de inmediato a la colección de poemas del mismo nombre de Charles Baudelaire. ¿Tiene algo que ver el disco con ese trabajo?

El título está tomado de esa obra, en efecto, y de algún modo es un homenaje a Baudelaire, sí. Pero no se trata de un disco conceptual en torno a sus poemas ni nada por el estilo, el homenaje se queda sólo en el título.

Entrevista Therion Les Fleurs Du Mal

¿Cómo fue la grabación de este disco?

Tardamos alrededor de nueve meses en dejar la grabación tal y como nosotros queríamos y no fue un proceso nada fácil. De hecho, Thomas Vikström, nuestro productor, dijo que era la cosa más complicada que él jamás hubiera grabado. En esta ocasión Christian Vidal y Lori Lewis se han implicado mucho en todo lo relacionado con los arreglos, y eso también ha supuesto un cambio muy grande respecto a los anteriores trabajos del grupo.

Además de ese sonido siempre cambiante del que hablábamos antes, otra de las características de Therion es que no tiene una formación fija.

Eso es cierto, pero hay que tener cuidado de diferenciar entre los miembros permanentes del grupo y los músicos de sesión con los que hemos ido trabajando a lo largo del tiempo. Muchas de las personalidades fuertes que han ido dando forma a las canciones de Therion, ya fuera sobre las tablas o en el estudio, han sido músico contratados a tal efecto y que nunca se planteó que fueran a quedarse para siempre. A menudo hay cierta confusión sobre ese tema, porque lo cierto es que los miembros permanentes de Therion no han cambiado en tantas ocasiones.

Aun así, habéis conseguido definir un estilo único a pesar de todos esos devaneos sonoros y de formación. ¿Cómo es el fan medio de Therion, si es que hay algo así?

La verdad es que todos los fans de Therion que he podido conocer son muy diferentes entre sí. Lo único que creo que sí que tienen en común es que son de edad más avanzada que los seguidores del resto de grupos de nuestra generación.

¿Centraréis los repertorios de esta gira en el nuevo disco, o haréis algo especial por vuestro 25 aniversario?

Habrá un poco de las dos cosas. Tocaremos tres canciones de ‘Les Fleurs Du Mal’, un montón de clásicos, y también habrá tiempo para recuperar canciones que muy pocas veces hemos tocado en directo y centrarnos en canciones más largas y complejas como ‘Via Nocturna’, ‘Land of Canaan’, ‘Siren of the Woods’ o ‘Wondrous Wolrd of Punt’. Para ayudarnos un poco con todo esto, llevaremos con nosotros un teclista, lo que sabes que no es algo demasiado usual.

Vuestros directos son una de las mejores experiencias que uno puede tener en una sala de aforo medio. Son teatrales, poderosos en lo que a música hace referencia…

Sólo intentamos hacer el tipo de show que nos gustaría ver a nosotros. Es tan simple como eso. Nos imaginamos a nosotros en el lugar de nuestros seguidores y tratamos de imaginar qué es lo que nos gustaría ver sobre el escenario. Creo que, dado lo espectacular que es nuestra música en algunos pasajes, es importante que lo hagamos de este modo y que cuidemos en todo lo posible la puesta en escena.

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Creo que la primera vez que escuché a Therion fue con motivo de la publicación de ‘Vovin’, pero tengo la sensación de que fue en ‘Secret of the Runes’ donde disteis el salto cualitativo que hizo posible posteriores trabajos como el doble ‘Lemuria’ / ‘Sirius B’. ¿Estás de acuerdo con esto?

‘Vovin’ es el disco del que hemos vendido más copias hasta ahora, así que, si preguntas a la masa, éste debería de ser nuestro mejor trabajo. En el momento de su publicación, ‘Secret of the Runes’ fue toda una decepción porque vendió apenas la mitad de lo que había vendido ‘Vovin’. Así que… depende de en dónde pongas el foco a la hora de elegir. Hoy en día, ‘Secret of the Runes’ es considerado nuestro mejor álbum por nuestros seguidores de toda la vida. Así que supongo que ‘Vovin’ fue el disco que tuvo mayor facilidad para llegar a la gente, pero que en ‘Secret of the Runes’ conseguimos un sonido mucho más atractivo para nuestros seguidores.

La mezcla de metal y música clásica ofrecida por Therion es siempre interesante, pero me pareció especialmente atractivo el proyecto ‘The Miskolc Experience’ en el que tratabais de establecer un puente bidireccional entre esos dos tipos de música… que en el fondo tampoco están tan alejados como pudiera parecer en un primer momento.

La idea nació muchos años antes de que pudiéramos llevarla a cabo, pero cada vez que nos decidíamos a intentarlo al final teníamos que echarnos atrás por motivos económicos. En 2008 hicimos algo parecido en Rumanía y fue por eso por lo que lo que nos invitaron en el Festival de Ópera de Miskolc. Eso nos dio la oportunidad de hacer algunas mejoras en el show y de prepararlo todo para que fuera grabado. Lo más interesante de todo el asunto es que, mientras que el show que hicimos en Rumanía fue un show de Therion, el concierto que dimos en Miskolc formaba parte de un festival de ópera, así que al menos la mitad de los asistentes eran aficionados a la ópera que no sabían nada sobre nosotros. Así que en esa ocasión sí que nuestra actuación fue, casi literalmente, un puente entre el mundo del metal y el de la ópera.

¿Qué podemos esperar de Therion después de este nuevo disco y esta gira de 25 aniversario?

Vamos a hacer una ópera rock. Va a ser algo muy grande, complejo y muy original. Creo que nos va a tener ocupados durante muchos años…

‘La vida en 7 minutos’, Pep Bras

La noche del 24 de abril de 1991, el Increíble Hundersand hipnotiza a dos personas como punto culminante de su espectáculo de magia y les roba siete minutos de su vida. Ellos son Toni y Julia; dos jóvenes que, a pesar de ser dos completos desconocidos en esos momentos, terminaran por compartir sus vidas con el paso del tiempo.

La vida en siete minutos’ es la historia de la caída y recuperación de Toni. Y la de su posterior caída aún mayor. Y la de la recuperación que siguió a esa caída antes de volver a zambullirse en un nuevo pozo sin fin. Y es que, siguiendo la máxima de Robert McKee que vertebra la novela y guía los pasos de todo guionistas que se precie y, sobre todo, precie a su público, Pep Bras está decidido a no hacer la vida fácil a su protagonista en ningún momento. De hecho hay alguna escena tan embarazosa que un servidor tuvo que tirar de fuerza de voluntad para seguir adelante en vez de sucumbir ante la vergüenza ajena y abandonar el libro. Esto es lo que pasa cuando uno se identifica con un personaje y empieza a vivir la historia en sus carnes.

Pep Bras lleva tres décadas trabajando como guionista en cine, radio y televisón, y lleva trabajando con Andreu Buenafuente en El Terrat desde sus inicios en la radio. Eso se nota en el guión perfectamente tramado de ‘La vida en siete minutos’. Ni una información superflua ni un fleco suelto al terminar la historia, y eso hace que ese pequeño esfuerzo del que hablaba líneas más arriba mereciera sobradamente la pena una vez echada la vista atrás al volver la cubierta de la novela.

La vida de Toni depende de la reconstrucción de esos siete minutos robados por el Increíble Hundersand. ¿Conseguirá nuestro maltrecho héroe salir victorioso de la aventura?

Texto originalmente publicado en el número 56 de la revista AUX Magazine

Entrevista Irvine Welsh: ‘Col recalentada’

Irvine Welsh ha sido siempre un escritor controvertido. Welsh nació y creció en Edimburgo y vivió codo con codo con esos personajes que pueblan su peculiar mundo literario: unas personas que viven al margen del sistema, pero a las que Welsh tampoco cree que les quede otro remedio.

“Realmente creo que estas persona nunca han tenido la oportunidad de elegir”, explica el propio Welsh al preguntarle sobre la naturaleza de sus personajes. “El futuro de la mayor parte de la gente joven que vive en los estratos menos acomodados de la sociedad británica ha sido simplemente destrozado por el modo en el que las clases más pudientes están gestionando nuestro presente. De hecho, creo que el futuro de esta gente está hipotecado al menos durante dos generaciones, y no me da la sensación de que nada de todo esto esté mejorando”.

A pesar de que Welsh escriba desde lo concreto, reproduciendo los modelos que vio una y mil veces a lo largo de unos años de juventud en los que esta clase obreramás desfavorecida tuvo su momento de esplendor mediático gracias al estallido del movimiento punk y llegando incluso a transcribir de modo cuasi-fonético el dialecto de este grupo social, coincide con nosotros al apuntar que dirige su mensaje a un mundo globalizado en el que “la democracia ha sido negada”.

El poder de decisión del pueblo es nulo y las sociedades occidentales “pronto estarán funcionando de facto siguiendo el modelo chino“. Y es que, como bien recuerda el propio Welsh, “China es el país que está cosechando más éxitos ahora mismo. De hecho, y un poco a modo de ejemplo y de pista sobre lo que puede depararnos el futuro, el gobierno chino está comprando todos y cada de los estudios de Hollywood que han entrado en bancarrota a lo largo de estos últimos años”.

Trainspotting‘ fue el primer fogonazo que Irvine Welsh disparó contra nuestras mentes bienpensantes, pero, a pesar de que muchos lo creyeran así, Welsh no había salido de la nada sino que llevaba años curtiéndose en el mundo de los relatos cortos: un género del que sus novelas son tan evidentes como confesas herederas. Evidentes por el fluido entramado de historias cortas que normalmente da forma a las novelas de Welsh, y confesas porque el propio autor ha explicado más de una vez que ‘Trainspotting‘ nació de un grupo de relatos breves que evolucionaron hacia algo diferente.

“Una gran parte de los escritores empiezan en el mundo de la literatura escribiendo relatos“, explica al preguntarle sobre su relación con el arte de la narración breve, “pero tengo la sensación de que la mayoría de ellos tienen la impresión de que su primera novela es una especie de graduación, y yo no estoy para nada de acuerdo con esta idea. Hay autores que logran condensar en un relato todo el contenido profundo de una novela, como por ejemplo Alice Munro o Annie Prolux, y eso es algo más complicado de lo que la gente cree”.

Col recalantada‘, una expresión “muy italiana” que “en su versión original tiene el significado de volver a acostarse con una antigua pareja“, recoge precisamente algunos de los relatos que Irvine Welsh escribió en sus comienzos y los complementa con ‘Yo soy Miami‘, una novela corta escrita posteriormente que pone el contrapunto a esos relatos y muestra la evolución de Welsh como escritor.

Al preguntarle sobre el motivo de esta recopilación, Welsh es bastante sucinto. “He escrito muchas historias a lo largo de todos estos años”, dice, “y muchas de ellas aún me gustan. Creí que sería una buena idea reunirlas en un solo volumen, porque fueron publicadas en unas publicaciones que en su mayoría ya no existen”.

Los tiempos de la eclosión punk fueron especialmente prolíficos en lo que a cultura urbana se refiere y Welsh recuerda algunas de estas publicaciones como “verdaderamente geniales: eran unas revistas y unos fanzines de literatura punk que estaban allí para dinamitar la ortodoxia de las editoriales tradicionales y tratar de abrir grietas en su entramado. Algunas de estas publicaciones, como el ‘Rebel Ink’ de Kevin Williamson, llegaron a tener una influencia muy grande”.

Además de la naturaleza de sus personajes y el modo en el que éstos son descritos, los relatos de Irvine Welsh han tenido siempre ciertas cosas en común como son el empleo del humor para sublimar algunas escenas particularmente escabrosas y el hecho de que la mayoría de sus personajes tengan que enfrentarse tarde o temprano a las consecuencias de sus acciones.

Welsh entiende este humor como “algo necesario, algo sin lo que estas historias no serían soportables”, pero niega que enfrente a sus personajes a las consecuencias de sus actos para conseguir ampliar este efecto humorístico. “El efecto puede conseguirse según y en qué relato”, explica, “pero creo que la redención es un proceso necesario tanto en lo espiritual como en lo social y que sólo puede conseguirse enfrentándose a los propios actos”.

Entre la pléyade de personajes que pueblan los relatos de ‘Col recalentada‘ encontraremos a viejos conocidos como ese Begbie que lo acompaña desde la publicación de ‘Transpoitting‘. De hecho, y a pesar de que él se limite a comentar que “lo importante son las historias” y que “hay algunos personajes que siempre seguirán generándolas”, Welsh lleva dos décadas creando un universo propio en el que sus novelas y relatos breves encajan como si fueran las piezas de un puzzle, y por el que sus personajes campan a sus anchas.

No es de sorprender entonces que la última novela de Welsh, recién publicada en el mercado anglófono, sea precisamente una precuela de ‘Trainspotting‘ que el escocés ha dado en titular ‘Skagboys‘. Y es que estos personajes son ya como “viejos amigos con los que es un placer divertirse”.

Texto originalmente publicado en el número 56 de la revista AUX Magazine