Fin de la primera parte… ¿y descanso? (El Making Of de una novela V)

Ayer terminé de completar la primera mitad del borrador de ‘Las arenas del tiempo‘. Ya tengo escritas algunas de las escenas de la segunda mitad, pero… hasta ayer todavía me faltaba alguna página para poder decir que tengo esa primera mitad completa como tal.

Por una parte es una suerte que lo haya hecho justo ahora, porque mañana salgo de vacaciones y no sé cuánto podré escribir fuera de casa. Lo intentaré, sí, pero… quién sabe lo que me encontraré por esos mundos de Dios, sobre todo teniendo como tengo una hija ávida de enseñarme el mundo.

Por otra parte, el terminar ese bloque me ha hecho darme cuenta de que necesito repasar la estructura del resto de la novela. Los personajes secundarios [esos gran desconocidos] se han tomado ciertas libertades que han hecho que algunos de los personajes protagonistas se enfrenten a sus escenas de un modo algo diferente al que tenía planeado en un primer momento, y eso ha comprometido la estabilidad del andamiaje sobre el que descansará la segunda mitad de la novela.

Durante dos semanas estaré lejos de mi estudio, pero estaré trabajando bolígrafo en mano en esta reestructuración de cara a escribir la segunda parte del manuscrito con las menos trabas posibles.

¡Nos leemos en dos semanas!

Pasad unas felices vacaciones

‘Las arenas del tiempo’ y “toda esa mierda motivadora” (El Making Of de una novela IV)

Me alegra tener algo en común con Ernest Hemingway.

Lo que no me gusta tanto es parecerme a él justo en mi ineptitud para encontrar buenos títulos (ya que estamos, tampoco me gustaría ser rechazado por las 27 editoriales que le rechazaron a él al principio de su carrera, pero supongo que el hecho de que yo escriba en castellano hará que, en todo caso, me rechacen 27 editoriales diferentes).

Pero esta novela necesitaba un título, y he tenido que elegir uno provisional:

LAS ARENAS DEL TIEMPO

(Ahora debería haber sonado un trueno misterioso para resaltar el mensaje. 
Aunque estemos en julio, sí.)

El hecho de escribir un título en la carpeta que contiene todos los ficheros relacionados con la novela, me hace tener una sensación de trabajo en curso que no consigo tener de otro modo, y sobre todo me hace saber a cuál de mis hijos estoy abandonando cuando paso todo un día sin escribir… cosa que intento que no suceda para no caer en esa rueda procastinadora que tan bien conozco de otras ocasiones.

De todas formas, estos pequeños abandonos se arreglan dedicándole un par de piropos al texto nada más abrir el procesador: diciéndole todo lo que ha adelgazado en este tiempo (esto no siempre es algo bueno al hablar de un manuscrito), que nunca ha estado tan bien justificado como ese día, y que ninguno de los textos que has leído durante tu ausencia estaba, ni de lejos, tan elegantemente tipografiado como él.

Todo esto ayuda a que todos nos llevemos bien.

Porque queremos llevarnos bien, ¿verdad?

El tener un título también le da a uno la posibilidad de diseñar una portada y colgarla en una de las paredes de su estudio, usarla a modo de fondo de pantalla o simplemente tatuársela en la glotis si cree que eso es lo más adecuado.

Todo vale con tal de no olvidar a qué debe consagrar uno cada segundo de su ahora inexistente tiempo libre.

En mi caso, la portada de ‘Las arenas del tiempo‘ ha quedado tal que así:

Lo bueno que tiene una portada es que crea toda una asociación de ideas en la mente del lector.

Y lo malo que tiene una portada es que crea toda una asociación de ideas en la mente del lector. 

¿En qué os hace pensar este diseño? De veras me encantaría saberlo

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Gracias por leer…

El muro de las 100 páginas (El Making Of de una novela III)

Hace algún tiempo leí un artículo acerca de lo que algunos llamaban el muro creativo y aquí estoy yo, hablándoos ahora sobre mi propio muro (me gustaría enlazaros ese artículo, como siempre, pero no lo encuentro por ninguna parte… juraría que estaba en el blog Write to Done: no es el mejor que he leído sobre creación literaria, pero a veces hay artículos interesantes)

Cada autor percibe este concepto de muro creativo de un modo diferente y, sobre todo, choca contra él en un momento diferente. En mi caso, la barrera está en las 100 páginas.

Para cuando el manuscrito llega a esta extensión ya llevo bastante tiempo robando minutos a mi vida familiar y haciendo que mi tiempo libre sea virtualmente inexistente. Tengo ya un déficit de sueño bastante importante y  he anotado ya varios cambios de cierto calado que me gustaría hacer una vez terminado ese primer borrador.

Todo esto, añadido a la inseguridad de lo que pasará con la novela una vez finalizada, corregida y pasada por el filtro de mi particular sistema de calidad, me hace preguntarme una y otra vez para qué estoy escribiendo esta novela.

Cuando la termine, mandaré algunas copias a varias editoriales que ya tengo en mente. No demasiadas, sólo aquéllas en cuyo catálogo encaje mejor la novela, porque creo que lo contrario es contraproducente. Aun así, lo más probable es que el manuscrito sea rechazado… con una amable carta animándome a enviar a la editorial algún otro manuscrito futuro en el mejor de los casos. Luego pasaríamos a los concursos o a la autoedición vía Amazon, donde la novela, una vez más, tiene más probabilidades de perderse en medio de un marasmo de títulos que de obtener esas ventas millonarias de las que habla la prensa norteamericana.

Entonces… ¿para qué estoy escribiendo esto?

La verdad es que no lo sé.

Supongo que en primer lugar porque tengo que hacerlo. Porque creo en la novela y porque pienso que, si me he reído a mandíbula batiente al escribir alguno de los pasajes, los lectores también disfrutarán con ella.

Por eso estoy intentando derribar este muro página a página, porque sé cuando lo haya reducido a escombros las palabras volverán a fluir como antes y estaré más cerca de mi objetivo.

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Jean Teulé, Arto Paasilinna y Nick Horby entre otros (El Making Of de una novela II)

No sé demasiado bien de dónde nació la idea de esta novela. Supongo que, como siempre, nacería de una acumulación de circunstancias que fueron creciendo hasta simplemente estallar y salir a la luz.

Recuerdo haber leído en su día ‘La tienda de los suicidas‘, del francés Jean Teulé, y ‘Delicioso suicidio en grupo‘, del finlandés Arto Paasilinna, y recuerdo que ninguna de estas dos novelas me gustó demasiado. Me atraía esa idea de utilizar un tema tan escabroso como el suicidio como punto de partida de una novela humorística, pero me dio la sensación de que ninguno de estos dos autores conseguía acertar en el tiro (nunca mejor dicho) por mucho que Arto Paasilinna se haya convertido en un autor de culto y su novela supusiera un pequeño fenómeno editorial en el momento de su publicación.

Luego llego ‘En picado‘, de Nick Hornby, y la cosa cambió un poco. La historia me gustó más, sí, pero se perdía ese enfoque hilarante que estaban buscando tanto Teulé como Paasilinna y que tanto deseaba encontrar yo como lector.

Creo que esa necesidad fue precisamente la Primera y Más Importante Socia Fundadora de la empresa Hasting-Marchena asociados: la corporación dedicada a la venta de Kits de Suicidio en la que trabaja el antihéroe protagonista de la novela.

Lo primero que diferencia a Hasting-Marchena asociados de la tienda que daba nombre a ‘La tienda de los suicidas‘ es que no se trata de un comercio familiar, como sucedía en la novela de Jean Teulé, sino de una empresa en toda regla con todas las posibilidades de crítica al actual proceso de deshumanización de las empresas que esto conlleva.

Como en cualquier empresa que se precie, habrá en ella trepas, enchufados, trabajadores que no buscan más que pasar desapercibidos y consultores.

Sobre todo consultores.

TODA empresa que se precie debería tener al menos un consultor.

Son tan adorables… que a uno le dan ganas de adoptarlos y ponerlos a jugar en el estanque de las pirañas

A partir de ahí, el típico conflicto de partida en el que el protagonista será incapaz de conseguir ni un solo cliente para la empresa por no-sé-qué-de-unos-problemas-morales, enriquecido por otros conflictos de los que ya hablaremos más adelante. 

Si os parece interesante, os animo a seguir este peculiar Making Of, bien a través del propio blog o a través de la Lista de Correo que podéis encontrar en la columna de la derecha.

¡Nos leemos!

El Making Of de una Novela

La semana pasada leí un artículo sobre el concepto de Making Off Making Of de una novela.

¿Es aplicable a la literatura ese concepto que tanto se usa a la hora de hablar de películas o series de televisión? La verdad es que no lo sé, pero me pareció como mínimo lo suficientemente interesante como para animarme a compartir desde este blog la escritura de una novela que tengo entre manos.

Prometo evitar los spoilers en la medida de lo posible, del mismo modo que prometo que estas entradas no se convertirán en una loa desmedida de mi trabajo ni en una serie de enumeraciones de sus virtudes, sino que más bien un reflejo de las idas y venidas a las que el paso del tiempo someta a la obra, mis dudas… y espero que mi éxito, entendiendo siempre como éxito el tener una novela finalizada y corregida con la que te sientes satisfecho.

Sin más, os emplazo a seguir estar entradas para estar al tanto de lo que se va cociendo sobre el papel de mi escritorio.

Os espero…