Entrevista a Willie Nile: ‘The innocent ones’

Willie Nile es uno de los secretos mejor guardados de la escena musical norteamericana, uno de esos losers neoyorquinos que tanto han dado al mundo del rock ‘n’ roll.

Amigo de artistas como Bruce Springsteen (que comparte escenario con el bueno de Willie cada vez que tiene la oportunidad) y Elliot Murphy (con quien lo emparenta su amor por la poesía), a Willie Nile la fama le ha pasado siempre cerca: rozándolo de refilón, pero sin llegar a impactar de frente contra él.

Esto le ha hecho ganarse un nombre en el circuito de salas: ese ámbito en el que el sudor y la entrega son sinónimo de una noche inolvidable. Y es que Willie Nile es ante todo un trabajador del rock ‘n’ roll, un músico al que le da lo mismo tocan ante 500 personas que ante 50.000 siempre que lo haga ante verdaderos fieles de su causa musical.

El sábado 31 de marzo Willie Nile estará tocando en el Kafe Antzokia de Bilbao con su último ‘The innocent ones‘ como bandera, un disco dedicado a todos aquellos a los que la vida les ha dado la espalda de uno u otro modo y que está lleno de auténticos himnos que merece la pena conocer y corear.

Recupero la entrevista que le hice a Willie Nile para el número 53 de la revista AUX Magazine con motivo de este concierto… y esperando que os anime a ir al concierto.

¿Cómo era la escena del rock ‘n’ roll cuando tú empezabas a tocar en ella?

Realmente no había una escena de rock ‘n’ roll propiamente dicha cuando yo empecé en Nueva York en los 70. La mayor parte de la música que allí se escuchaba era folk. Yo hacía muchas cosas diferentes en aquel entonces, pero casi todas estaban emparentadas con el rock, así que todo se volvió mucho más interesantes para mí cuando inauguraron el club CBGB. Entonces fue cuando grupos como The Ramones, Television o Patti Smith empezaron a tocar su genial música.

¿Te influyó aquello?

Fue muy divertido poder escuchar a esos grupos, pero tengo la sensación de que yo estaba recorriendo mi propio camino, independientemente de toda la música que se estuviera creando a mi alrededor.

Me enteré hace relativamente poco tiempo de que el nombre de Willie Nile era un sobrenombre y me pareció algo curioso. ¿Por qué elegiste este nombre en lugar del Robert Noonan con el que naciste?

Cuando estaba empezando, solía ir a muchas noches de micrófono abierto en el Greenwich Village. Tenías que apuntarte y esperar turno. Una noche, un tipo especialmente desagradable me preguntó mi nombre. Le dije Bob Noonan pero no me entendió. Fue tan irrespetuoso que le dije que me llamaba Huey Resinbag, como las bolsas de resina que usan los jugadores de beisbol para secarse las manos, y me quedé esperando a que me llamara muriéndome de la risa. Eso me hizo perder toda la pretenciosidad que yo tenía en escena en aquel entonces, y empecé a actuar cada día bajo un nombre distinto. Osgoo Pequod, Umberto Snortz… Willie Nile es simplemente un nombre que soñé una noche y que pensé que sería adecuado para alguien que hiciera rock ‘n’ roll como yo.

¿Cómo influyó en tu música el hecho de que fueras poeta antes de músico?

Me dio la libertad para escribir sobre cualquier cosa. Eso era lo que hacía cuando escribía poesía y es lo que seguí haciendo cuando empecé a componer canciones.

Después de tantos años en el mundo de la música, ¿qué significa el éxito para ti?

El éxito verdadero es hacer el suficiente dinero como para poder vivir y tener unos seguidores fervientes. No tienen por qué ser millones, basta que sean unos cuántos en cada ciudad, eso es suficiente para mantenerte vivo y animarte a compartir con ellos una gran noche de música, pasión y romance.

Siempre has sido muy políticamente activo en tus canciones, y tu último disco, ‘The innocent ones’, no es una excepción.

Esos inocentes de los que habla el título son las víctimas de la falta de humanidad del hombre para con el hombre. Una falta de humanidad que puede manifestarse a través de la ignorancia, la negligencia, la crueldad… Quise componer una canción esperanzadora, algo que te haga sentir bien mientras lo escuchas a pesar de que te haga ser consciente de lo crudas que son algunas realidades que aún hay en nuestro mundo.

Hablando de este activismo, no te limitas a seguir los acontecimientos de EE.UU. Has cantado ‘Hard times in the UK’ en tus giras por Reino Unido, y tu ‘Cellphones ringing’ está inspirado por los atentados del 11-M de Madrid.

Tienes toda la razón, no sólo canto sobre EE.UU. a pesar de vivir allí. Espero que algún día la gente se dé cuenta de que todos estamos juntos en esto y de que siempre es mucho mejor dar que recibir. Ayudar al prójimo es algo que te ayuda a ti mismo, todos deberíamos ser más compasivos.

Tus conciertos están llenos de energía. ¿Es ahí donde realmente llegan tus canciones a desarrollarse, o eres de los que creen que ya están terminadas al ser grabadas y que el escenario es una excusa para pasarlo bien?

Ambos enfoques son ciertos. La versión grabada guarda el estado en el que la canción está en ese preciso instante. Entonces esa es la versión más real y más llena de significado, y yo seguiré cantándola de ese modo sólo mientras siga teniendo significado para mí. Yo me dedico a esto porque pienso que así puedo servir de inspiración a otros, del mismo modo que otros me sirven de inspiración a mí; y no me gustaría hacer perder el tiempo a nadie. Creo que cualquiera que me haya visto en directo te lo puede confirmar. Si conseguimos pasar juntos un buen rato y sentirnos inspirados, he hecho mi trabajo.

Es genial ver cómo te paras a hablar con tus seguidores después de cada concierto… Supongo que eres consciente de que hay grupos que venden unas entradas especiales (y especialmente caras) para esos meet and greets.

Me encanta hablar con la gente, ver sus caras y compartir momentos. No soy una máquina, no soy un producto, sino una persona que se dedica a esto con pasión. Y si alguien del público comparte esa pasión, yo soy feliz saliendo a saludarlo.

¿Qué podemos esperar de tu concierto en Bilbao?

Habrá levitaciones, los corazones explotarán, los ojos sangrarán, las personas caerán enamoradas o, si han bebido demasiado, simplemente al suelo. Será una noche de caminar sobre el alambre, de amor a primera vista, de romance salvaje y de humor y de pasión, de preocuparse por el resto de nuestros hermanos y hermanas. Habrá canciones viejas y nuevas, y sobre todo habrá canciones que todo el público podrá cantar desde lo más hondo de sus pulmones.

Y cuando el bueno de Willie dice algo así, querido lector, debes saber que no está exagerando.