Cuentos infantiles narrados en dos minutos, para que los niños puedan escucharlos mientras se lavan los dientes.

Olvídate de los relojes de arena y asegúrate de un modo  DIVERTIDO  de que tus hijos se cepillan el tiempo suficiente.

¡Suscríbete a mi Lista de Correo si quieres ser el primero en saber cuándo se publican nuevos cuentos!

El pirata Jorge

El pirata Jorge se hacía al mar cada tarde. ¿Para qué? Muy sencillo: quería encontrar la isla de la calavera ...
Leer Más

La oruga que nunca tenía suficiente

A la oruga Hermenegilda le gusta tanto comer, que nunca tiene suficiente. Devora árboles y césped hasta que su cuerpo ...
Leer Más

El enfado de Rubén y Yolanda

Cuando los buenos amigos se enfadan, lo hacen con muchos gritos y una aún mayor indignación. Y así es como ...
Leer Más

El niño de papel

Como Yarik estaba hecho de papel, tenía que llevar siempre unos grandes pesos para no salir volando por los aires ...
Leer Más

El dragón Gregorio

Al dragón Gregorio no le gustaba llevar ropa de abrigo. Por eso se resfrió nada más llegar el otoño. A ...
Leer Más

El gran señor Magnus

El gran señor Magnus es tan elegante que nunca sale de casa sin su bombín y su gabardina. Pero no ...
Leer Más

La abuela Olvido

A la abuela Olvido le gustaba contar historias mientras tejía para los vecinos del pueblo. Hasta que un día se ...
Leer Más

Los monstruos de mamá

Los cuentos cortos son un modo genial de aprender. En este caso, el cuento de hoy nos hablará de unos ...
Leer Más
cuentos infantiles

El guisante y la princesa

Primero de los cuentos infantiles que publicaré dentro de la serie Cuentos Cortos para Lavarse los Dientes. En este caso, ...
Leer Más

¿Por qué cuentos infantiles?

Los cuentos infantiles deberían suponer, ante todo, un momento de disfrute para el niño. Un oasis en el que pueda recargar las pilas de su fantasía y disfrutar de las aventuras más emocionantes dentro de un entorno seguro.

Pero los cuentos son mucho más que eso. Los cuentos infantiles cumplen una importante función psicológica a través de la que los niños pueden liberarse de buena parte de sus miedos y preocupaciones. Los niños se proyectan en los personajes sobre los que leen y viven en primera persona todos sus problemasincertidumbres. ¿Cuál fue el secreto del éxito de Frozen, por ejemplo, sino el modo en el que los niños se reconocían en la imposibilidad de Elsa de controlar sus impulsos destructivos?

Pero los cuentos infantiles son sobre todo el terreno del juego y de la diversión. El terreno de la risa, e incluso de la carcajada. El equivalente intelectual del patio de colegio.

Después de un largo día de aprendizaje, los cuentos ayudan al niño a seguir siendo niño.

Y creo que eso es a lo más bonito a lo que podrían aspirar los cuentos infantiles.

Porque, como bien dijo G. K. Chesterton, «Divertido no es lo contrario de serio. Divertido es lo contrarío de aburrido, y nada más».

¿Te hace un cuento?